viernes

Un triste final

- Tengo miedo…
- Por qué?
- Porque es nuevo para mi, todo lo nuevo es algún momento te hace dudar- mirando fijo el utensilio 
- Mm..si… lo sé, pero para mi, no es la primera vez…yo puedo orientarte – le decía tomando el utensilio.
- Me es difícil confiar en alguien… y mucho más en ti.- con temor le decía la chica. 
- Cierra los ojos…te sentirás mejor.

La niña cerrando sus ojos hermosos, le toma nerviosamente la mano a la Muerte. 
- Estarás bien…solo confía en mi – La muerte le entrega el utensilio, el cuchillo en la mano libre de la chica.
   
  Ella comenzaba a temblar y la Muerte podía oler su inseguridad. Hace que le sostenga la mano, la chica, más confiada de lo que trataba de hacer. 
 Miró a su alrededor. En su cuarto estaba encima de su cama una carta que podía divisarse las letras que en un momento habían nacido de las manos de la chica que decía: “Para mi familia, Presente.”. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. 
 La muerte la observaba y veía que la inseguridad de la chica era cada vez más fuerte, empezaba a tomar mucho más débil el cuchillo. Muerte tomó más fuerte la mano que sostenía el cuchillo, la niña, para que no se arrepintiera, pero de esto la chica no se daba cuenta. 
 Ella solo miraba el punto fijo de la carta, tratando de acordarse de todas las palabras que había escrito. 
 La primera lágrima cayó. Sus manos no pudieron consolar su pena, ambas las tenia sujeta la Muerte, como apoderándose de lo que es suyo. Esa lágrima hizo que su vista se nublara, cerró nuevamente los ojos, y luego miró a otro lugar. 
 En su velador estaba la foto de Roberto, su novio. Le recordó tal momento en que ella le tomaba esa fotografía, tantos hermosos recuerdos que ahora no quería recordar. La Muerte le sostuvo mucho más fuerte la mano y comenzó a levantarla de tal forma que cuando ella soltara el cuchillo, éste cayera justo en su cuello.
 La chica seguía mirando su cuarto, vio su muñeca, llena de polvo por estar en el mismo lugar desde que su infancia murió. Al verla recordaba sus amiguitas, sus cuentos infantiles, su madre, su padre… y por su cabeza se le vino una palabra: “Arrepentimiento”. Ya no quería morir, y recién en ese momento vio que la Muerte le sonreía de tal manera que un miedo mucho más escalofriante recorrió su cuerpo. Su mano quería soltarle el cuchillo pero la Muerte ya no la dejaba, ella luchaba para que ese cuchillo no se acercara a ella, pero la Muerte tenía mucho mas fuerza y el cuchillo se acercaba más y más a su inocente cuello 
- Déjame…No quiero morir… NO QUIERO MORIR!!!
- Ya es tarde, pequeña.- Dijo la muerte sonriéndole con ojos tan grandes y dientes apretados. 

El cuchillo encontró su fin. La sangre comenzó a caer lentamente recorriendo
todo el cuerpo de la joven. 
 Lo ultimo que la chica vio fue la carta: “Para mi familia…”
 La chica cayó. Su corazón ya no latía, su cuerpo ahora era más pesado y frió. Pero ella lloraba…lloraba con las manos en su rostro. 
- Nos tenemos que ir…Párate de ahí y sígueme…
- YO NO ME IRÉ CONTIGO… me quedaré aquí, en mi casa, con mi familia que me ama…

La muerte se fue y la chica se quedó llorando por toda la eternidad sin ser siquiera escuchada por los oídos humanos. 

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